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“Sufrir la culpa de estar viva”

. Ciudad/Protagonistas - Protagonistas

Haydée Copolechio es la autora, junto a la italiana Raffaella Borghi, de "Desaparecidos: Bordes de una Herida", un libro testimonial de una época, de una investigación y de dos subjetividades, que aborda la problemática de la desparición de personas desde la perspectiva del trauma que provoca en los familiares y en quienes estuvieron detenidos y recuperaron su libertad. El libro conjuga reflexiones teóricas, testimonios, relatos ficcionales y establece un diálogo con la pintura a través de la reproducción de obras sobre el tema.

¿Cómo nace Desaparecidos: Bordes de una Herida?

Nace a partir de un encuentro. De un encuentro entre dos amigas. De ese encuentro y del interés de Raffaela por saber, a través de mi relato, lo que pasó en la Argentina. Allí comenzó un camino, para mí inesperado, encontrándome con la posibilidad de la escritura y con ello la elaboración propia de lo que he vivido durante los años de la dictadura. El libro va tomando forma con una investigación mediante entrevistas, de las que solo hice una y mi colega realizó el resto. Esto nos permitió, y me permitió transformar todo lo escuchado y lo descubierto respecto de la posibilidad de la elaboración de un trauma producido por un delito de lesa humanidad por parte del Estado.  Creo que Desaparecidos se trata también de un libro testimonial de una época, de una investigación y de dos subjetividades. Es un libro que nos permitió elaborar un diálogo con la pintura. Por eso siempre le voy a estar agradecida a artistas como Carlos Alonso, Remo Bianchedi, Andrea Broggi, Aníbal Cedrón, Anna Carnovale, Horacio D´Alessandro y Bea Diez que me permitieron establecer un extraño diálogo dentro del libro.

El título de la obra tiene una bajada que apunta: Reflexiones y testimonios sobre la experiencia subjetiva del trauma. ¿Entonces qué es el trauma?

Un trauma psíquico es como un golpe en el alma, que solamente cicatriza con las palabras. Por ello, la elaboración de un trauma implica todo un trabajo. Porque un trauma es un golpe en el alma que no sabe cómo absorberlo. Cuando alguien ha sufrido na experiencia traumática extrema, para su elaboración necesita ser reconocida como víctima, necesita poder testimoniar esa experiencia, que un semejante pueda sostener ese testimonio cuantas veces sea necesario y que haya una sanción social que no permita negar esa experiencia traumática. El trauma de los desparecidos en la Argentina, ahora cumple con esas condiciones.

El libro ya ha sido presentado en Italia. ¿Cómo fue esa experiencia?

Única. Una experiencia única. Estar sola en Italia y escuchar en una universidad, con todo el protocolo y la formalidad que eso implica, hablar de aquello que yo había escrito, por momentos me hacía pensar “esto no es cierto… es verdad que llegué hasta acá?”. Allí me encontré con gente que entendía lo que yo había sufrido, que podía entender la culpa por estar viva. Eso me unió profundamente a María Teresa, la Presidenta del Instituto de la Memoria italiano.

Ahora el libro se presenta en Buenos Aires, ¿Cómo se vive este momento?

Presentar un libro en sociedad es algo difícil. Creo que cuando hablás te podés rectificar, que una foto la pueden retocar, pero tu libro impreso da vértigo. En Italia no podía creer lo que se estaba diciendo de mi libro. Eso te va autorizando, y así es como pude asumir que quería que el libro se conociese. Para mí, este libro es un tributo, una cuota, un pago… no sé, no encuentro la palabra exacta. (Hace una pausa y la invade la emoción, tal vez por los recuerdos, tal vez por esa culpa de estar viva). Un reconocimiento a los que fueron compañeros de ruta y que hoy no están. Porque mientras alguien se acuerda de no, dicen que uno no muere, por eso el recuerdo de aquellos compañeros.