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Ni una menos es la voz que debe interpelar a toda la sociedad

. Opinión - Opinión

Por Patricia Pérez
Ni una mujer más asesinada en un país en donde hay un femicidio cada 31 horas, según nos dice La Casa del Encuentro. Se alzarán voces diversas el 3 de junio a las puertas del Congreso en Buenos Aires, mientras en ciudades del interior se oirá el reclamo.
Hoy en la región la violencia contra las mujeres y las niñas en el ámbito privado es reconocida como una violación de los derechos humanos, permitiéndonos líneas de acción aún débiles pero en funcionamiento. No pasa esto con la violencia y el acoso sexual en los espacios públicos como el transporte y las calles que sigue siendo poco identificado y cuenta con escasas leyes o políticas de apoyo.

Inmenso y multifacético, el problema en América Latina hizo que Onu Mujeres impulse una respuesta: el Programa “Ciudades seguras”, activo desde 2010, que intenta responder al acoso y otras formas de violencia sexual en sitios urbanos utilizados por mujeres fue ampliado en 2011, cuando ONU Mujeres, el UNICEF y ONU-Hábitat presentaron “Ciudades seguras y sostenibles para todos”. No alcanza pero avanzamos.

El drama tiene varias aristas. No es un asunto solo de mujeres lograr que haya menos acoso, violencia o muerte. Es tema del conjunto social y debe ser prioridad una política de Estado contundente que abarque transversalmente la acción legislativa, ejecutiva y judicial.

Miremos a la Argentina un instante. El descalabro actual, donde cada uno de nosotros descubre culpables en los otros sin asumir su cuotaparte, hace difícil un pronóstico de éxito de las iniciativas que los activistas desarrollamos. Cuando la violación a las normas se multiplican, en el tránsito, en los talleres clandestinos, en los hospitales carentes de insumos pero desbordando violencia, mientras los funcionarios y dirigentes dicen que todo está bien. Somos un país manchado de gas pimienta en el fútbol, que tiñe con su brutalidad las conductas de jóvenes que llevan este desgarrado ejemplo a las escuelas.

No podemos dejarnos vencer. La violencia es un producto cultural frente a la cual necesitamos un Estado fuerte para desarticularla.

Sueño con ver a líderes sociales y políticos encabezando la acción, llevando el mensaje de la Cultura de Paz como alternativa. Así quizás sea efectiva, al fin, la consigna #niunamenos.



Presidenta Fundación Más Paz Menos Sida. Asesora Onu Mujeres
Fuente: Clarin