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Hospital Posadas: El Gigante de El Palomar que resiste las crisis

. Ciudad - Salud

Por Alejandro Romero

“Me preguntaron como vivía, me preguntaron 'Sobreviviendo' dije, 'sobreviviendo' “, canta Víctor Heredia en una de sus reconocidas canciones, en la que denuncia las tragedias  que el propio hombre se infringe a sí mismo.

El derrotero de uno de los pocos Hospitales que quedan bajo la órbita Nacional, parece estar en sintonía con la letra de la canción.

Diseñado por la Fundación Eva Perón bajo los preceptos de Arquitectura Hospitalaria de Ramón Carrillo,  el Hospital estuvo orientado desde su construcción, a la atención de enfermos con afecciones pulmonares crónicas, lo que se refleja en la presencia de espacios verdes perimetrales y balcones orientados hacia el norte, de acuerdo a los protocolos de le época para la atención de enfermos de tuberculosis.

Fue el golpe de estado de 1955,  el que impidiera  al segundo gobierno justicialista inaugurarlo, quedando la misma a cargo del Gral. Pedro E. Aramburu en 1958, quien muriera asesinado una década más tarde, a manos de la agrupación terrorista, Montoneros.
Los Institutos por especialidad, creados tras su inauguración, fueron disueltos para dar lugar al Hospital General de Agudos hacia 1970, debido a estudios realizados por la Organización Panamericana de la Salud, que alertaban sobre una demanda sanitaria no cubierta en la zona oeste del conurbano bonaerense, lugar geográfico donde se encuentra el nosocomio.

Es en 1972 entonces, que adopta su actual nombre, Profesor Alejandro Posadas, un cirujano general que en pleno Siglo XIX, adelantara la técnica de cirugía torácica y filmara la primera película de una intervención quirúrgica, alcanzando un alto reconocimiento en su carrera profesional, tanto en el  ámbito docente, como el asistencial y de investigación.

Posadas falleció en Paris, en 1902, víctima de Tuberculosis a los 31 años de edad.

Otro golpe de estado, el de 1976, se ensaña particularmente con el Hospital, donde desaparecen 11 trabajadores y se instala en su predio, un centro clandestino de detención, antro del terror represivo de la dictadura, denunciado por la Comisión Nacional  de Desaparición de Personas (CONADEP) en 1984.

Luego de la recuperación de la democracia, fue la Sindicatura General de la Nación (SIGEN), la que denunciara una crítica situación del Hospital, evidenciada por la decadencia de infraestructura y gestión, así como  un clima social agudizado por pujas entre las entidades gremiales.

Las inversiones para ampliar y renovar sus instalaciones, fueron cuestionadas por reconocidos sanitaristas, por ir a contramano de los preceptos de la Atención Primaria de la Salud (APS), referidas a la descentralización a través de redes de atención de la Salud, que ya fueran pregonadas por el primer ministro de Salud de la Nación en los años 50.

En estos días, las noticias del uso de fondos del Hospital para solventar un acto político del anterior gobierno, nos hacen reflexionar acerca de la utilización de los recursos de la Salud en general y de los girados en los últimos años al Gigante de El Palomar en particular.

¿Será que el Posadas se encuentra SOBREVIVIENDO, a los rumbos políticos, a la violencia represiva  y las gestiones ineficientes desde su creación? ¿Habrá sonado la canción del trovador de Paso del Rey, en el acto de noviembre pasado por el que cobrara $65.000?-